Yo sé que algunas veces peco de pedante porque hablo de cosas como escritoras lesbianas durante la posguerra, de romper la cuarta pared, o de redes federadas como Mastodon[1] . Y no te lo voy a negar, en mi día a día, también lo soy. ¡Que se note el dinero que tanto esfuerzo le costó a mi familia para que estudiara Periodismo! Hace poco estaba en la terraza de un bar con unos amigos y les expliqué lo que (yo entendí) que significaba la película La furia[2] y me oía a mí misma y pensaba "Madre mía, cállate ya", pero luego veía cómo me miraban mis amigos y, en fin, no mires con admiración a una pedante, que se crecerá.
El otro día vi otra película española, Amarga Navidad, y aunque no fue santo de mi devoción sí me quedé con algo. Una pedante siempre debe quedarse con algo de las propuestas culturales que ve o lee. Su pedantería se alimenta de eso. No sé si la has visto (está en Movistar+) pero es un juego de muñecas rusas donde un director escribe un guión y la película son dos relatos paralelos que se retroalimentan el uno al otro. A mí estas cosas me gustan mucho, pero, para mi parecer, Almodóvar se entretuvo demasiado antes de entrar a lo interesante. Anyway, si la ves o la has visto, me cuentas tu parecer.
Como escritora, desde luego conecté mucho con esa pretensión del autor de inspirarse en la realidad y trasladar sus personajes al papel, donde puede manipularlos a su antojo. Pero no es de eso de lo que quería hablar hoy.
En la conversación cumbre de la película entre el director y su agente-secretaria-mano-derecha, ella le dice algo así como que escriba y dirija una película que le permita seguir estando en los focos y en la mente del espectador, aunque luego pase como una película menor en su filmografía. Y ahí yo dije: Mmm, esto es interesante (sí, amor, en esto estaba pensando cuando me preguntaste en qué estaba pensando).
Almodóvar tiene 24 películas; yo 13 novelas (2 de ellas, novelettes)[3] y reconozco que yo también divido mi bibliografía en obras mayores y menores. Ahora, cómo las diferencio, eso ya es otra historia.
Es otra historia porque quizá yo considere obra mayor Mi mentira más sincera o Herederas de Safo, y a ti no te hayan dicho nada. Si una persona que no hubiera leído nada de mi obra me preguntara por dónde empezar, le diría este orden:
Y digo que son obras mayores no porque tengan más o menos palabras (de hecho, Nico, por favor no sé si supera las 50.000). Son obras mayores porque son las que más tiene de mí. No en el sentido literal, pero sí en uno más sincero todavía. Son las novelas en las que me arriesgué, me expuse, puse mi memoria, mi identidad y mis propias costuras a la vista de todo el mundo. Escribir así es precioso, pero agota. Te deja vacía, como si hubieras corrido una maratón. Y no siempre encuentras la historia o los personajes donde volcar todo eso.
Por eso son tan escasas, por eso son tan bonitas, y por eso son mis favoritas.
Y por eso también, hay obras menores. Son puros divertimentos para mantener activos los dedos, la mente creativa y sí, la memoria en la audiencia, como le decía la secretaria a Almodóvar en su Amarga Navidad.
De ahí, precisamente de ese rincón de resistencia y de pura supervivencia creativa, es de donde nace 7 noches por el Mediterráneo. Una historia escrita para el puro divertimento, pero escrita con una sonrisa gamberra en la cara. Un espacio donde me permití el lujo de subirme a un crucero, enredar todavía más los enredos de una familia rica, y seguir aprendiendo y explorando mi propio universo literario, que de todo se aprende :)
Si tuviera que definir la diferencia entre una obra mayor y una obra menor diría que en las obras menores escribimos historias lésbicas, pero en las mayores escribimos nuestra historia lésbica, nuestros miedos, nuestros traumas, nuestros deseos. Tienen implícita esa intención de traspasar las páginas y alojarse en un trocito de tu corazón.
No hay que pedir perdón por las obras menores. Ni por escribirlas ni por leerlas. Si las obras mayores son la trinchera donde peleamos por nuestra memoria y demostramos que siempre estuvimos aquí, las menores son el patio de recreo donde nos permitimos el derecho a disfrutar, a reírnos y a consumir historias bonitas y ligeras simplemente porque nos da la real gana. En mi caso, son el aire que necesito para respirar, para no ahogarme antes de llegar a puerto, a la espera de encontrar una historia en la que me permita, además de divertirme, sacar más cosas de mí.
Además, como digo, igual una novela que yo considero menor, a ti te atravesó porque di con una tecla que yo desconocía. Siguiendo el ejemplo, quizá Almodóvar considera Amarga Navidad una obra mayor, y para mí no lo es.
¿Cuál sería tu recomendación para una persona que no ha leído nada de mi obra?
Gracias por estar al otro lado, ya sea cuando te traigo un pedazo de mi corazoncito o cuando simplemente te ofrezco una comedia ligera para pasar el rato bajo la sombrilla. Al final, las dos cosas soy yo.
Con cariño,

Relacionado con esto:
- carta-29-mayo-no-te-guardes-nada
- Algo muy nuestro (en el blog)
- carta-37-enero-el-hilo-que-nos-une
- carta-30-junio-escribir-lento