Carta #41 Marzo. El peso de los libros sin leer

¿Eres de las que tienes una pila de libros pendientes?

El peso de los libros no leídos tiene una de esas gravedades extrañas que escapan a la física.

Físicamente, el libro no leído ocupa un lugar que literalmente duele. Es ese bulto en la mochila "por si tengo tiempo en el tren" o esa balda que ya cede por el centro.

Pero, ojo, que el formato digital es casi peor. En el Kindle, los libros no leídos no ocupan casi sitio, pero habitan una especie de limbo. O más bien un descenso a los infiernos conforme añades más y más lecturas a la biblioteca. En el Kindle te puedes ordenar los libros por carpetas pero es una tarea tan tediosa que no he conocido a nadie que lo haga. Si tienes el Kindle hecho un desastre, no te sientas mal: nadie ha logrado domar ese sistema de carpetas sin perder la paciencia en el intento. Ese caos no es un error, es una función. Está hecho así by design: Amazon prefiere que sigas acumulando libros pendientes en una lista infinita antes de que encuentres con facilidad el que ya tienes y te sientes a leerlo.

En japonés tienen esa palabra preciosa, tsundoku, para el arte de acumular libros que no vas a leer. Umberto Eco también defendía tener una gran biblioteca de libros sin leer para recordarle todo el conocimiento que tenía por explorar. Una lectura literaria (valga la expresión) de esa máxima que dice que cuando se te acumulan más los recuerdos que las esperanzas es cuando empiezas a envejecer.

Comprar un libro es comprar el tiempo para leerlo, aunque ese tiempo sea una ficción más grande que el propio libro. Yo no compro tanto como quisiera porque antes que lectora compulsiva soy una rata de dos patas y cuido mucho mi dinero. Pero sí tengo varios libros en la cesta de la compra de Amazon y de Iberlibro, y otras decenas de libros favoritos en eBiblio así como recomendaciones guardadas en Instagram. Cuando entro a estas whislists es como mirar un álbum de fotos viejas, es una sucesión de recuerdos que me llevan al momento en el que me interesó ese tema del que leí en un artículo o aquella autora que escuché en un podcast.

Pese a mi raterío, no he podido escapar a las ofertas y tengo mi pequeña pila de libros por leer. Cada lomo que me mira desde la estantería es una promesa:

Y luego está el tema de la erosión digital. Vivimos tiempos líquidos donde las plataformas nos borran el contenido de un plumazo o donde la IA nos quiere colar "cultura" precocinada. Las ventas de vinilos en España superan por primera vez las 2 millones de unidades, la gente está sacando sus viejos DVDs del trastero, en mi caso personal he desempolvado CDs para escuchar música sin anuncios en el coche mientras mi novia sigue las novedades musicales con el Premium de Spotify y luego yo le pregunto quién es esa Danna que hace el anuncio de Evax como si fuera yo una milenial desactualizada).

Por eso, acumular libros físicos se convierte en un acto de preservación. Es crear un búnker de papel frente a la volatilidad de lo digital. Porque un libro en tu estantería no depende de un algoritmo ni de que una corporación decida que "ya no es rentable". Es tuyo. Aunque solo sea para que te haga de posavasos para el café mientras escribes tu propio fanfic.

Así que, la próxima vez que te sientas culpable por comprar otro libro teniendo veinte a medias, recuerda: no estás acumulando objetos, estás construyendo los cimientos de tu propia resistencia cultural.

Por cierto, ¿sabes que mis libros también están en papel? 😎

Y ahora, cuéntame, ¿cómo organizas tú tu biblioteca (física o virtual) de libros por leer?

Con cariño,

Relacionado con esto: